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En la poesía animalista el poeta no canta al “yo” de la lírica, ni tan siquiera al “nosotros” de la poesía social, sino que en un esfuerzo más grande por proyectarse hacia afuera, canta al “ellos”. Así, el sentimiento de empatía está violentamente acentuado porque el “objeto” poético está, supuestamente, más “separado” del hombre, no es de su especie, pertenece al “ellos”: los animales. Aunque en realidad ese “ellos” pertenece a un “nosotros” más vasto que el concepto que hasta el momento tenemos de especie, es decir, que el “nosotros” actual encuadra todos los seres del universo, toda forma de vida. |
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